FELIZ AÑO

Un paso más y nos colamos en el 2017 con el Virgencita que me quede como estoy o el San Manuel, acaba de una puñetera vez con la mala suerte.  Habrá quien se acueste antes de que suenen las campanas, quien aguante el sueño hasta las doce y un segundo, los que brinden, canten y se preparen para la madrugada en fiesta, los que tomen el mando de la tele para descubrir que no hay diferencia entre los programas de una u otra cadena, los que duerman, recen o nazcan en la cama de un hospital, enciendan la hoguera en el asfalto, vistan el uniforme de guardia, crucen los dedos mirando al cielo enrejado o vuelvan la vista atrás con la tristeza anegando las copas doradas de la cena.

Los gurús de cartas y bolas de cristal anunciarán desastres, muertes y cataclismos con los gatos negros paseando entre efigies de Cristos abatidos, los escépticos se burlarán de sus profecías mientras que los crédulos iluminarán el hogar con docenas de velas que ahuyenten las malas vibraciones con la luz de la superstición repartida entre candiles. Escucharemos petardos y responderemos mensajes telefónicos de los mejores deseos para el año que entra con las serpentinas de una alegría sincera, forzada o resignada a una tradición que hastía.

Pasarán las horas y regresaremos a la rutina con el olvido a modo de cucurucho en la cabeza.  Nos preocuparemos del día a día con sus risas y sus miedos en remolinos de estrés, daremos la bienvenida a las sorpresas maravillosas y despediremos los afectos con el corazón herido pero, sea cual sea lo que nos vaya a suceder, tomémoslo con fuerza, confianza y cataratas de amor por la vida que llevamos dentro, la que elegimos y por la que brindamos con cada soplo de aliento.

Tengo suerte y no voy a pasar la Nochevieja con el compromiso de un vestido de lentejuelas, tacones y rimmel caro en las pestañas. Será una noche tranquila con antifaz, trompetilla y mis amores para compartir el rojo pasión en el mantel y verde uva de los buenos deseos en el abrazo de antes de dormir con los pies descalzos sobre el parquet de nuestras ilusiones.

Feliz año a todos los que me habéis acompañado en este viaje de vivencias y sentimientos. Feliz año a los de antes, ahora y los que llegarán. A los que me endulzáis las penas, animáis en las batallas y saboreais mis alegrías con idéntica fruición.

A por el 17.

En colores, naturalmente