CÓMO SER LA MADRE DE UNA ADOLESCENTE Y NO MORIR EN EL INTENTO

Suena el teléfono y miro quién llama. Es mi amiga Sara, la madre de una adolescente de la edad de la mía.  Me siento en el sofá y descuelgo a sabiendas que voy a pasar un buen rato:

¡Almudenaaaaa! – grita la voz de mi amiga – Estoy flipando, te lo juro que estoy flipando.  Lolita acaba de hacerlo otra vez… ya sabes, llamarme con el móvil desde el baño para pedirme que le lleve papel higiénico protestando por el cartucho vacío que, por cierto, no reemplacé a propósito para ver si se le ocurría llenar el palo donde enfilamos los rollos. Tiene narices que viviendo en una caja de zapatos con cinco habitaciones: salón, cocina, dormitorios y zulo, porque su cuarto es un zulo, coja el aparatito y malgaste el dinero en lugar de levantar la voz lo justo para que yo me entere, y no los vecinos que, por cierto, son un par de cotillas viviendo con una trompetilla apoyada en las paredes para que luego, cuando me los encuentre en el descansillo, me propongan la oferta de los quinientos rollos de papel que han visto en el supermercado… vamos, que me juego el tipo a que me lo dicen porque estos son así de descarados… escuchan y sueltan sus conclusiones tan pronto te descuidas. ¿Te acuerdas de esa amiga de tu madre de la que me hablabas y que parecía una paparazzi de la antigüedad que diría tu hija? Por cierto, ¿qué tal está? ¿También llama a sus amigos con nombres cursis y repolludos? Porque la mía tiene una agenda de contactos que te mueres…Pollito, chuchi, perrita, rubi, chili, mandarina, cacahuete…enfin, qué te voy a contar que no sepas… cuando se sienta a mi lado y consigo leer la lista de alimentos con corazones, almohadillas, signos de interrogación y caras amarillas con rayas, tengo que morderme la lengua para no preguntarle si es que la invasión de hormonas produce que su generación aparte los María, Juan, Pedro y Teresa de su repertorio como si el D.N.I. fuera una gilipollez que hay que llevar en el bolsillo por si toca la flauta y la policía se lo pide en la puerta de la discoteca….

    Toma aire y sigue…

El sábado han quedado para ir a Kapi ¿te lo ha dicho María? ¿A ti te he pedido permiso? A mí no, lo ha dado por hecho después de hacerme la pelota limpiando el polvo para ver si cuela. Lo más gracioso es que cree que soy tonta y que no me doy cuenta que ha pasado los dedos por la parte de superficie que se ve desde la puerta porque no puede coger un trapo si quiere evitar que se corra el esmalte de las uñas que acaba de pintarse en negro, morado, fucsia o naranja según el color de la camiseta que se ponga esa mañana. La casa huele tanto a acetona que he tenido que comprar un ambientador de azahar para disimularlo un poco y, ahora, hasta el gato se esconde bajo la cama porque le marea el olor a putuflús del Todo a cien de la esquina.  Si, no me lo digas que ya lo sé, debería haberlo comprado en otro sitio porque los orientales (ya sabes que odio decir los chinos) venden botes con esencias que hay que adivinar aunque escriban limón, naranja o fresa en el envase.  Pues eso, entre las uñas, la raya del ojo y la falta de papel en el baño me paso el día al servicio de la señorita con sus arrumacos, quejidos, achuchones o gruñidos en función de cómo haya ido la conversación con el Pollito, chili o cacahuete.

Reconócelo, Taboada, nosotras no éramos así ni de broma.  No sé a ti, pero a mí mi madre me tenía firme como una estaca y ni por asomo se me ocurría utilizar el teléfono para decirle que se había acabado el papel…claro que tampoco había móviles entonces.. ¿te acuerdas del montoncito de periódicos que se colocaba en la repisa por si te veías en un apuro y tenías que recurrir a la prensa con las fotos de Franco en la portada?  Ji ji… bien mirado tiene su gracia pensar que nos limpiábamos el trasero con la gorra del dictador … Vale, bórralo que acabo de soltar una ordinariez…anda que si me oye mi hija… puedo darme por muerta… ¿A que sí? ¿A que tu hija también se pasa el día argumentando que si se comporta mal es porque tú le has dado mal ejemplo? Y no digamos las faltas de ortografía si me lo escribe en un whatsapp… La H no entra en su vocabulario ni de coña por mucho que intente que la reconozca aunque la pobre sea una letra muda pero, claro, ¿Cuántas redacciones hemos tenido que escribir tu y yo cuando las monjas nos castigaban por las faltas cometidas en los dictados? ¿Y cuántos miles de líneas con el Haber se escribe con H y B o Prometo no portarme mal en aquellas cuartillas que nos parecían interminables?

¿Nos estaremos haciendo viejas y refunfuñamos como nuestras abuelas? Hay que fastidiarse las veces que repito lo que mi madre me reprochaba a mí después de haber jurado sobre la Biblia que jamás se lo diría a mi hija… ¿Tu crees que ellas nos imitarán cuando les toque el turno? ¿Crees que serán igual de gruñonas arrepentidas por habernos copiado?

Enfín… es la vida que diría Sócrates ¿O lo dijo Platón? A saber…ya ni me acuerdo de la filosofía que por otro lado era muy útil aunque estos listos de ahora quieran eliminarla de los planes de estudio…qué ignorantes, Dios mío, qué ignorantes..

Bueno, ¿Y tu, qué me cuentas?

  • Nada, que gracias a ti he recordado que tengo que apuntar rollos de celulosa en la lista de la compra

  • Vete a BBB, hay una buena oferta…o eso dicen mis vecinos…