REUNIÓN DE VECINOS

Tengo que admitir que carta que leo en el buzón con el encabezado: CONVOCATORIA DE JUNTA, carta que remueve los símbolos del dólar para hacerlos flotar sobre el casco de las inquietudes enchufado a la cuenta de recibos.  Leo los puntos a tratar en el orden del día y me conecto a la calculadora con un plus que desmorona el presupuesto del mes: 100 euritos de nada, me informa el polo positivo mental, Olvídate del jamón, replica el negativo. Bajo la vista y descubro a Arya con las orejas tiesas como las de un zorro acechando a las gallinas – Tranqui, little sabuesa, a ti no te voy racionar el pienso.

La cita es a las 19:30 en el local del sótano donde la calefacción es un invento de un futuro que está aún por llegar, sillas medievales y una tarima presidencial a la que le falta un par de pisotones para terminar en astillas de una chimenea cualquiera. Somos 75 propietarios pero 12 más 1 (yo) como representantes de la vecindad amén de un administrador que baila el Vito con las gafas arriba y abajo de su nariz prominente.

Se abre la sesión con la palabra del firmante en el papel:

Buenas noches a todos. Si habéis leído la notificación sabréis que os hemos convocado porque se van a acometer las obras de la I.T.E. con la empresa cuyo presupuesto se elija esta noche por mayoría en la votación. Tenemos tres opciones: ITE-ONE, ITE-TWO e ITE-THREEEl más barato es el de ITE-TWO, es decir, una derrama de 20 euros al mes a lo largo de un año. Doce manos alzadas le interrumpen a la vez que gritan al unísono: 

  • ¡Ese, ese, ese!

El señor administrador empuja las gafas hacia arriba y tacha la casilla de la primera viñeta con su bolígrafo chino:

  • Bien, elegida la ITE TWO por unanimidad. Segundo punto del día: Florita Pérez, propietaria del apartamento 9B, nos ha pedido que elevemos su queja sobre un perro que hace sus necesidades delante de la puerta de su vivienda. Dice estar casi segura de tratarse de Torero, la mascota de su vecina quien hace caso omiso cuando Florita le pide educación y urbanidad.  Parece ser que se resbaló una de las veces con las necesidades del perro y cayó sentada en el suelo dándose un golpe fuerte en el…. Bueno…ya me entendéis

  • ¡El culo! – chilla la implicada - ¡Mi culo! Y toda la culpa la tiene Fernanda porque no saca a Torero a la calle más que cuando no le queda más remedio que ir a comprar el pan. Es una mala persona, una licenciosa sucia y maleducada a quien tendríamos que echar del edificio.

Se escucha un rumor reprobatorio. El presidente carraspea

  • Florita, cálmate, mantén las formas que estamos en junta

  • ¡Ni junta ni leches! Casi me rompo la cadera – se levanta bajando la cinturilla de la falda para ilustrarnos con el relieve de las dunas ligeramente coloreadas de azul – Voy a denunciar a la Comunidad como no tome cartas en el asunto, ¡os doy mi palabra de que os denuncio!

El administrador toma la palabra:

  • A veeeer, hemos puesto una nota en el tablón de anuncios rogando a los vecinos que controlen a sus mascotas

  • Qué nota ni qué tonterías – replica Florita – el Torero es un cagón que me llena de mierda el felpudo

  • Está bien, Florita – interviene el presidente – aunque, sinceramente creo que es un problema que deberíais resolver entre las dos y únicamente, si la Comunidad está de acuerdo, podríamos hablar Jorge (vicepresidente) y yo con Fernanda con el fin de advertirle que si continúa ensuciando los lugares comunes del inmueble con los pises de su perro, nos veremos obligados a tomar medidas más serias.

  • ¡Caca! – replica Florita - ¡Caca!

El presidente se encara a la platea y pregunta.

  • ¿Estáis de acuerdo?

Doce manos se levantan a la vez y doce voces responden:

  • ¡Siiii! ¡Esa, esa!

Me tapo la nariz con los dedos porque empiezo a sospechar de un opiáceo rociado en el aire que respiramos en el zulo de convenciones.

El administrador enarca las cejas y se frota los alveolos con disimulo; para mí que está de mi lado y que teme una ataque bioquímico en masa de no sabemos quién.  Da la vuelta a la página de su manojo de folios e interviene de nuevo:

  • Segundo punto votado por unanimidad – tose mirando el reloj de su muñeca – lo próximo a votar sería el presupuesto de reforma del portal.  Ya sabéis, cambiar el mostrador de entrada, colocar una vitrina y retirar la mesa baja de la esquina por una más funcional y de mejor calidad – empuja las gafas – La cantidad total varía en un porcentaje muy pequeño entre las propuestas – Pasa por las sillas repartiendo fotos – la más barata supondría diez cuotas extra de 15 euros al mes que habría que sumar a los 20 de la ITE y al importe ordinario del pago a la Comunidad. El presidente sugiere que se posponga la reforma hasta finalizar la primera derrama para no incrementar en un porcentaje tan alto la totalidad de la cuota; de manera que este punto del día se trasladaría a la próxima junta que, si no me equivoco, se celebrará poco antes del verano.

Murmullo aprobatorio

  • En definitiva – vuelve a toser – si todos estáis de acuerdo, la votación por el presupuesto de la reforma del portal se deja pendiente hasta nueva orden.

Doce manos se levantan y gritan al unísono:

  • ¡Eso, eso, eso!

Me levanto con la cabeza embotada. Camino hacia la salida y, al pasar junto al administrador, escucho cómo le pregunta al presidente:

  • ¿Hace mucho que no ventiláis este cuarto?

  • No tengo ni idea, ¿Por?

  • No sé – se queda pensativo – tanta unanimidad me desconcierta

  • Sí, a mí también…quizá sea mejor no airear el sótano..

  • Estoy de acuerdo, si las reuniones acaban pronto podremos llegar a casa temprano.

  • Bien pensado – responde el presidente

Y ambos estrechan sus manos